Especialista del Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa (Sevilla) José Luis Marenco Jiménez. - VANESSA GOMEZ
Especialista del Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa (Sevilla) José Luis Marenco Jiménez. - VANESSA GOMEZ

El Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla emplea de forma «pionera» en Andalucía la tecnología láser de fibra de Tulio para realizar la técnica quirúrgica de enucleación prostática, también conocida como ‘ThuLEP’ (por sus siglas en inglés Thulium Laser Enucleation of the Prostate), para tratar la hiperplasia benigna de próstata (HBP). Se trata del «único» centro hospitalario en la comunidad que realiza esta técnica en el ámbito de la urología, según Quirónsalud.

En concreto, se estima que alrededor del 50% de los hombres mayores de 50 años experimentan síntomas de HBP, porcentaje que aumenta aproximadamente al 80% entre los varones de 70 años o más, señala en una nota el propio centro.

La enucleación láser de próstata es una técnica quirúrgica «mínimamente invasiva» que utiliza el láser de tulio para eliminar el tejido prostático agrandado que obstruye el flujo de orina. De esta forma, el urólogo del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa José Luis Marenco Jiménez puntualiza que este método se ha convertido en una opción popular para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata, «especialmente para próstatas de gran tamaño o en pacientes con alto riesgo de complicaciones con otras técnicas».

La diferencia entre los láseres de Tulio y Holmium (utilizado en la técnica quirúrgica de enucleación prostática ‘HoLEP’) radica en la frecuencia de onda. Mientras la del láser de Holmium es pulsada, la del Tulio es continua. Esto hace que el láser de Tulio tenga un corte más eficaz, subraya el centro.

La HBP es el agrandamiento de la próstata no cancerígeno, «se produce en la mayoría de los varones a partir de los 50 años y es continuo a lo largo de toda la vida, aunque no todos los varones padecerán síntomas», explica Marenco Jiménez, quien a su vez detalla que, «cuando aparecen, suelen consistir en dificultad para vaciar la micción, urgencia en la micción e incluso, en ocasiones, retención urinaria que precisa sondaje vesical para evacuar la orina». «Los síntomas se aprecian con más frecuencia a partir de los 40-50 años», añade Jiménez.

La irrupción de la enucleación anatómica, según el doctor, permite una cirugía más resolutiva y ampliar el espectro de pacientes que pueden ser tratados mediante un abordaje endoscópico, «que mejora en gran medida el postoperatorio». «Este procedimiento revolucionario permite una eliminación anatómica de todo el tejido glandular prostático, responsable de los síntomas de HBP, obteniendo un alivio de los síntomas casi inmediato», matiza.

«La técnica explicada de forma simple consiste en usar un láser que permite una sección muy precisa y hemostática para separar el tejido glandular de la cápsula prostática. Algo así como separar los gajos de la cáscara de una naranja. Posteriormente procedemos a introducir ese tejido en la vejiga y con un morcelador que aspira y corta extraemos dicho tejido por la uretra», detalla Marenco Jiménez.

Al hilo, el especialista explica las ventajas de esta técnica -‘ThULEP’- frente a la cirugía abierta -adenomectomía prostática-. «La técnica ‘ThuLEP’ se realiza a través de la uretra, sin incisiones externas lo que reduce significativamente el dolor postoperatorio y la necesidad de analgésico; la mayoría de los pacientes pueden regresar a sus actividades habituales en una o dos semanas, en comparación con las cuatro o seis semanas de la cirugía abierta; el uso del láser cauteriza los vasos sanguíneos a medida que avanza, lo que minimiza el sangrado durante y después de la cirugía; además, la mayoría de los pacientes son dados de alta al día siguiente de la cirugía». «Cabe señalar que la técnica es mínimamente invasiva, por lo que reduce el riesgo de infecciones, incontinencia urinaria y disfunción eréctil», indica el urólogo.

Para terminar, Marenco Jiménez precisa que con esta técnica se elimina todo el tejido glandular hiperplásico, «lo que proporciona un alivio más duradero de los síntomas urinarios». Asimismo, «las tasas de reintervención a largo plazo son significativamente más bajas con la utilización de dicho procedimiento», concluye.

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