La Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía ha puesto en marcha una búsqueda activa de casos leves de fiebre del Nilo Occidental (FNO) en las zonas con mayor incidencia del virus, como la comarca de La Janda (Cádiz) y el Bajo Guadalquivir (Sevilla). Esta estrategia tiene como objetivo detectar precozmente la circulación del virus y reforzar las medidas de control, tanto en la población como en los mosquitos que actúan como vectores.

La detección temprana permitirá intensificar las campañas de prevención y sensibilización ciudadana, con el fin de evitar casos graves o formas neuroinvasivas, como la meningitis o la encefalitis, que pueden llegar a ser mortales. Según los datos disponibles, el 80% de las personas infectadas no presenta síntomas, pero un 20% desarrolla cuadros gripales con fiebre, fatiga o vómitos, y menos del 1% padece complicaciones neurológicas graves.

PCR a pacientes con síntomas compatibles en zonas de riesgo

A partir de ahora, cualquier persona que acuda a urgencias con síntomas compatibles y haya estado en una zona de especial seguimiento o en alerta será sometida a una prueba PCR para descartar la fiebre del Nilo, una vez eliminadas otras posibles causas.

Esta es una de las principales novedades del Programa de Vigilancia y Control Integral de Vectores 2025, que introduce además un modelo predictivo más completo para evaluar el riesgo de circulación del virus. Este modelo ha sido desarrollado junto al CSIC-Doñana y tiene en cuenta factores como el uso del suelo, la presencia de aves y mosquitos, entre otros.

Toda Andalucía, en algún nivel de riesgo

La clasificación por niveles de riesgo también se ha renovado. Por primera vez, todos los municipios andaluces están clasificados según su nivel de exposición al virus: alto (103 municipios), medio (313) y bajo (369). Incluso aquellos de riesgo bajo deberán contar con un Plan de Control de Mosquitos dentro de su programa de control de plagas.

En las zonas de riesgo alto, las actuaciones se extenderán a todo el término municipal, mientras que en las de riesgo medio y bajo se centrarán en los núcleos urbanos y sus alrededores. Además, se introduce la categoría de “área en alerta” para aquellas localidades con evidencia del virus a menos de 1,5 kilómetros, lo que implicará una intervención inmediata.

Más trampas, más vigilancia y una red sanitaria implicada

Otra medida destacada del plan de este año es la ampliación de la vigilancia entomológica, que pasa de 27 a 120 trampas distribuidas por todo el territorio andaluz. Esta fase comenzará en mayo, un mes antes que en 2024 y dos antes que en 2023. También se refuerzan las labores de diagnóstico con la apertura de un nuevo laboratorio de referencia en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, que se suma al ya operativo en el Virgen de las Nieves de Granada.

El programa también moviliza a profesionales de la sanidad pública —como enfermeras de Atención Primaria, farmacias o técnicos de salud local—, especialmente en los municipios de mayor riesgo. Paralelamente, se intensifica la colaboración con ayuntamientos y diputaciones mediante visitas de agentes de salud pública y mesas de trabajo interadministrativas.

Un llamamiento a la prevención ciudadana

Además del refuerzo institucional, la Consejería ha mejorado su estrategia de comunicación para que la ciudadanía sea parte activa del control del virus. Se anima a la población a colaborar en la prevención, eliminando focos de cría de mosquitos y prestando atención a síntomas compatibles con la FNO.

Con este plan, la Junta de Andalucía busca una respuesta más rápida, eficaz y coordinada ante la circulación del virus, que ya ha causado brotes significativos en años anteriores. La detección temprana, la intervención local y la implicación ciudadana serán claves para evitar nuevos casos graves de fiebre del Nilo en la comunidad.

Deja un comentario

Deja un comentario